Último suspiro

Cuna que mece una mano de hierro,
sueños profundos de un alma senil
antaño armonía, ahora hostil
señal segura de entierro.

Noche aferrada al último suspiro
pues la guadaña siempre sutil
espera cumplir su misión vil
en este antro llamado retiro.

Siento la luz como se aleja
cual llama de un extinto candil
remota sensación juvenil
ya no queda nada en esta vida vieja.

MMC.

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Tras la turbidez del ocaso

Tras la turbidez del ocaso se esconde el fuego
y una suave túnica blanca entra en juego.
Con su brillo tenaz alimenta al ser ciego
que antaño tornó su alma en terreno liego
mas a pesar de todo siempre fue hombre mego
amigo de la tranquilidad y del sosiego.
Pero el supremo dejó de notar su apego,
sintió como negó ser trivial borrego
y los intentos de pasarle por mujeriego
le trocaron en ser moralmente cadañego.
Ni cielo ni infierno, pues no hubo enjalbiego.

MMC.

Tu sangre será el abono

Rugen los tambores de la muerte sobre tus oídos.
Tú vista, antes vivaz y dura, se torna suplicante.
No puedes gritar, no hay forma de escapar a tu destino.
Labraste paso a paso tu futuro sobre engaños y embustes
y ahora clamas el perdón que tú no diste.
Sembraste el odio a tu alrededor, y ahora
recoges el fruto de tu fascismo.
La tierra bajo tus pies se volvió yerma,
se contagió de la aridez de tu alma
y la lluvia ácida que son tu lágrimas
terminaron por quemar la libertad que allí creció.
Ahora añoras el poder que un día te hizo digno
de mirar a la muerte a la cara y ser su lacayo,
de servir a la vieja dama y construir tu trono de oro y sangre,
mas la traición que tanto usaste se volvió contra ti
y aquella que nos segará de este mundo
será quién vengue el santo nombre de la libertad.
Llora, implora clemencia, gime en tu último aliento,
el veredicto es unánime, no tienes salida.
Morirás ante los ojos de la humanidad
que por tu ansia de poder mancillaste
y tu sangre será el abono que hará brotar de nuevo
la esperanza y la libertad por toda la tierra.

MMC.

Una noche más

Una noche más
permanezco sentado ante la indiferencia.
Las estrellas dejaron de brillar,
ocultas tras las miserias del hombre.
¿Dónde quedó el odio?
¿Quizás se fugó con la esperanza?
¿Quizás con la alegría?
¿Huyó con la felicidad?
¿Murió como la honradez?

Una noche más
sigo sentado, inerte.
La luna dejo de mirarme hace tiempo,
el sol la cegó, como a todos.
¿Dónde está la maldad?
Ya violó a la humildad
y sodomizó a la bondad.
¿Acabó su trabajo?

Una noche más
intento nadar en la profunda oscuridad.
Hace tiempo que dejamos de soñar,
la realidad mató a la ilusión.
¿Estoy vivo?
¿Soy uno más?
¿Y tú?

MMC.